
Pues eso, que ayer viernes terminamos la obra. Creo que todos los dibujos han quedado más que estupendos, de verdad que vale la pena ir a verlos.
Yo personalmente, me siento como si hubiera pintado la Capilla Sixtina. No sólo porque el número de horas invertidas ha sido más o menos el mismo, sino porque el reto se me presentaba igual de enloquecido. Ahora voy por mi casa en leotardos, armado con un pincel enorme y le doy la brasa a Laura planeando frescos en todas las paredes.
Ahí van las fotos del último día. Os recuerdo que la exposición estará hasta el 5 de Noviembre en la Casa de América de Madrid.


















































